viernes, 24 de agosto de 2012

                                                        LA ILUSTRACION
 
                                                         LAILUSTRACION
 
. La Ilustración
Deísmo, tolerancia, libertad y progreso
La mayoría de los ilustrados creían en la idea del contrato social y los sistemas parlamentarios. Pero además y desde la razón, rechazaban la opresión del Antiguo Régimen y el dogmatismo de la iglesia.

Podemos decir que si la Edad Media había mirado al cielo (teocentrismo) y el Renacimiento al pasado (Grecia y Roma), los ilustrados miraban al futuro. Esto les llevó a defender las ideas de libertad y progreso de los individuos, lo que chocaba con el rígido sistema de la sociedad estamental o de los gremios con la verdad revelada que imponía la iglesia como dogma de fe. La razón debía desplazar a la fe y a la revelación cristiana y, por lo tanto, eran muy críticos con la iglesia. Esto no significa que rechazaran necesariamente la idea de dios pero veían a dios con la óptica de la razón: principio y causa del universo, un dios racional común a todas las religiones. Esto es el deísmo.

El mundo, una vez creado, ya sólo necesita de las leyes naturales y al hombre, para entenderlo, le basta la razón. Rechazan, por irracionales, el pecado, la culpa o la redención; el dogma, el rito o los milagros; la providencia o la fe.

aprendiendo de la ilustracion


Introducción.
Se trata de explicar el amor ilícito en “La Celestina”, uno de los temas en de Fernando de Rojas, que es el más representativo, y sobre todo marca el término de la edad media.
En esta obra existe una rara combinación entre el lenguaje culto, el vulgar, la retórica, un gran uso de refranes y citas tanto bíblicas como filosóficas.
Se dan diálogos en los que los personajes adoptan vida propia sin necesidad de un narrador, esto hace suponer que es una obra de teatral, pero debido a su extensión en tanto a los actos (en total 21), es llamada “una obra de teatro para ser leída”. Es, un argumento sencillo cargado de tensión dramática, con mucho diálogo y con fines moralizantes o educadores.
¿Quién era Fernando de Rojas? -1-
Se dice que la obra fue escrita por Fernando de Rojas cuando él se encontraba estudiando Leyes en la Universidad de Salamanca, pudo haber sido éste el motivo por el que plasmó la opinión común de la época en tanto el entorno social, también ésta puede ser la razón del contraste en los lenguajes utilizados, vulgar y el culto.
En realidad se sabe que el autor fue Fernando de Rojas por un acróstico que aparece en las estrofas iniciales, éste dice así: “El Bachiller Fernando De Rojas Acabo la Comedia de Calisto y Melibea e fue nascido en la Puebla de Montalban”2, sobre las investigaciones que se han hecho al respecto, está documentado que él fue alcalde de Talavera de la Reina en varias ocasiones. Se sabe que contaba con una gran biblioteca personal con libros jurídicos, profanos, históricos, enciclopédicos, algunas obras de Petrarca; de aquí las muchas referencias a libros clásicos que aparecen en La Celestina.
Fernando de Rojas Nació en Toledo (Puebla de Montalbán) en 1470 y murió en Talavera de la Reina en 1541.3
2 Fernando de Rojas, La Celestina, Editorial Porrúa, México, 2000.
3 Enciclopedia Encarta 2004.
Resumen “La Celestina”-2-
Al principio Calisto Habla con Melibea, pero ella lo rechaza y se marcha, Sempronio, sirviente de Calisto se queda acompañándolo y escucha como su amo habla de esa mujer como si fuese el ser perfecto, pero Sempronio le pide que huya de sus engaños. En forma de consuelo, el sirviente lleva a Celestina ante su amo, y como ella es hechicera, Calisto confía que terminará con su sufrimiento. Cuando Pármeno ve llegar a Celestina trata de convencerlos de que ella no es más que una puta vieja, él hace esa acusación porque la conoce de hacía mucho tiempo, ya que ella fue su madre de crianza.
Calisto le pide a Sempronio que acompañe a Celestina para que no esté sola cuando ande en busca del remedio a su desamor. Después ella hace una serie de hechizos para tener surte cuando valla a casa de Melibea a hablar con ella y exponerle la situación.
Celestina habla con una criada del padre de Melibea, y con la madre de la misma. Cuando al fin la bruja está en presencia de Melibea, le cuenta el porque de la visita y esta reacciona mal, le grita que ella es una bruja y Calisto un loco, al final, le manda a Calisto un cordón y Celestina se retira.
Sempronio y Celestina regresan a la casa de Calisto, donde él se encuentra ansioso por la respuesta que le traerá la bruja.
Celestina le cuenta sobre la ira que Melibea tenía en un principio, pero que ella trae convertida en miel, la bruja se marcha acompañada de su hijo de crianza a quien trata de convencer para que se haga amigo de Sempronio y lo lleva con su amada Areusa dejándolos solos, él se queda junto a la prostituta hasta el amanecer. Al llegar el día, él se marcha a casa de su amo, se encuentra a Sempronio y arreglan sus diferencias, después juntos se van a casa de Celestina, se quedan junto a Elicia y Areusa. Llega repentinamente Lucrecia a llamar a Celestina, porque Melibea quería verla, y acude la bruja al llamado, la razón del citatorio, era porque Melibea a pesar de que lo negaba, estaba realmente enamorada de Calisto. A Alisa le parece raro que la hechicera aparezca nuevamente por su casa y pide una explicación.
Celestina, porque sus hechizos habían funcionado, va a comunicarle la buena noticia a Calisto, y él va en la noche acompañado de sus sirvientes a buscar a Melibea, se da una escena cómica, porque al final de la visita nocturna, Pleberio sospecha de que alguien había estado en su casa y su hija finge haber ido a tomar agua, sin embargo los amantes habían acordado ya una sita para la noche siguiente.
Sempronio y Pármeno habían ido a casa de Celestina a cobrarle la parte que les correspondía del trato, sin embargo ella arma una trampa y hace que ellos salten sin escapatoria alguna por una ventana, mueren. Calisto se entera, esa noche llega tarde a visitar a Melibea.
Las prostitutas que vivían con Celestina, tienen un problema con un rufián. Los padres de Melibea creen que ella ya tiene la suficiente edad, y varios requisitos más para casarse, Melibea defiende sus amoríos con Calisto.
Las dos prostitutas están enojadas por la muerte de Sempronio y Pármeno, así que se ponen de acuerdo con un maleante para vengarse, él por supuesto, hará todo lo que ellas le pidan.
Calisto va con otros dos sirvientes al huerto de Melibea, en tanto viene también el rufián que había prometido vengarse en nombre de las aprendices de Celestina, los sirvientes de Calisto y él salen, es entonces cuando Calisto, al descender por la escalera sufre un accidente mortal. Pleberio va a ver a su hija al pie de la torre y Celestina le confiesa su aventura amorosa con Calisto. Melibea, se deja caer de la torre. Pleberio va junto a su esposa y le cuenta lo sucedido, todo termina con un planto.
Tragicomedia -3-
El nombre de tragicomedia fue otorgado por el mismo Fernando de Rojas "Otros han litigado sobre el nombre, diciendo que no se había de llamar comedia, pues que acababa en tristeza, sino que se llamase tragedia. (...) Yo, viendo estas discordias, entre estos estremos partí agora por medio la porfía y llamela tragicomedia." 4
Se refiere a la rara combinación que se dio en su escrito, porque contiene su drama, tanto temas cómicos (al principio) como trágicos (el final). Renombrando las señas que ya habían hecho destacar la Celestina entre otros escritos, como es, la característica de la extensión en el número de actos que hacen de este escrito una obra teatral irrepresentable, a lo cual Fernando de Rojas responde que es “Una obra de teatro para ser leída”.
Después de haber visto en los demás libros de caballerías actos fantásticos, como luchas con seres imaginarios como dragones, y exagerados regalos, la Celestina con su peculiar “Tragicomedia” es un libro sobre todo realista, con una literatura poco culta, pero que al mismo tiempo conlleva a varios niveles de lectura.
4http://enciclopedia.us.es/index.php/Tragicomedia
El Amor en La Celestina -4-
Sería mejor llamar al amor en La Celestina, como complacimiento a los goces sexuales. “Uno de los motivos por los que se trabaja en el mundo es: por juntarse con la hembra que le de placer (…), igual que los animales, quiere compañía nueva”5 .Lo anterior sería una buena explicación tanto a las visitas nocturnas de Calisto a su amada Melibea, como los encuentros de los criados con las prostitutas, buscando siempre los personajes de Fernando de Rojas el complacimiento sexual.
Es el deseo en el Amor cortes que se presentó durante todo el texto “La naturaleza lo ha colocado ella misma en todas las especies animales, como un aguijón para excitar a cada uno de los dos sexos y atraerlo hacia el otro. Nada seria más contrario que hacer escapar a la fuerza natural del deseo”6. Sin embargo, todas las visitas pudieron haberse dado con el consentimiento de los padres de Melibea, pero como no fue así, estos actos se convierten en adulterio, este era un delito fuertemente castigado, y Ovidio en su libro no incita al adulterio, sino al amor cortesano “cantaré un amor que no tiene que temer y unos escarceos permitidos7”. Pero quizás por la misma emoción de realizar actos prohibidos es que decidieron seguir frecuentándose a escondidas.
5Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, Porrúa, México, 2003. Pp. 23.
6 Foucault Michel, Historia de la sexualidad, La inquietud de si, Siglo XXI, México, 1996. Pp. 127.
7 P. Ovidio Nasón, Amores, Arte de Amar, Sobre la cosmética del rostro femenino, Remedios contra el amor, Editorial Gredos, Madrid, 1995. Pp. 350.
Sin duda, para Fernando de Rojas, sería la descripción al del adulterio y de las formas que se utilizaban para que los encuentros amorosos se dieran “La importancia que tiene el desarrollar todas las prácticas y todos los ejercicios por medios de los cuales podemos conservar el control sobre nosotros mismos y llegar a fin de cuentas a un puro goce de uno mismo”8.
Otra característica del amor enfermizo en la Celestina, serían las prácticas esotéricas para lograr que se presentara este sentimiento. Son los brebajes y hechicerías que tratan de intervenir en los actos del amor simples engaños, aunque en el siglo XV, este tipo de remedios eran muy utilizados por las personas ignorantes, los individuos que trataban de utilizar estos métodos para enamorar a alguien cercano, es como si de pronto se cegaran, ya que los actos referentes a la “Hemonía” no harían que el amor perviviera. Y “Si alguien cree que las hierbas ponzoñosas de la tierra hemonía y las artes mágicas pueden ayudarle, allá él9”. Sin embargo era un riesgo que se corría, ya que la mayoría de los muertos durante la obra se dan por consecuencia a las pasiones enfermizas, la ansiedad y necesidad de posesión sexual (esto por parte de Calisto a Melibea); mientras que por los demás personajes era la necesidad de posesión por codicia materia.
8 Foucault Michel, Historia de la sexualidad, La inquietud de si, Editorial Siglo XXI, México, 1996. Pp. 219
9 P. Ovidio Nasón, Amores, Arte de Amar, Sobre la cosmética del rostro femenino, Remedios contra el amor, Editorial Gredos, Madrid, 1995. Pp. 486
Se da en todo el texto un desarrollo del amor cortes (esto porque Calisto y Melibea eran personajes de la clase noble, y termina el romance en hechos trágicos) del tipo de impurus, ya que en todo momento se busco la cópula. Retomando lo antes dicho con el principio del tema, cuando se busca la copula desde el principio, no es verdadero amor, se siguen desarrollando los temas de adulterio y de amor como enfermedad.
Entonces, es amor como enfermedad por parte de Calisto a Melibea, por la obsesión que se tiene y que se busca solucionar aunque fuere por medio de acciones esotéricas que eran realizadas por Celestina, y también lo es la extraña necesidad del deseo sexual, que es por este mismo motivo por el que se dice que es un raro amor cortes, ya que la forma ideal de este es que “entre más contención exista, hay más amor”.
Conclusión.
En la Celestina se da al principio una especie de “amor cortesano”, pero este se rompe cuando se trata de poner el amor en un nivel más alto que la propia alabanza a Dios, esto se convierte en blasfemia, cuando se transforma a posesión y deseo sexual pasional, es entonces cuando este sentimiento se vuelve una enfermedad.
La avaricia igualmente fue un tema importante, ya que por ella son posibles todas las acciones ocurridas durante la trama de la Celestina, esto se dio tanto con los sirvientes de Calisto, como con las prostitutas que eran pupilas de Celestina y con ella misma.
Por romper la Celestina con los textos tracidionales de la época, es por lo que se convierte en la segunda novela más significativa sobre literatura caballeresca.

Bibliografía.
Fernando de Rojas, La Celestina, Editorial Porrúa, México, 2000, pp. 170.
Foucault Michel, Historia de la sexualidad, La inquietud de si, Editorial Siglo XXI, México, 1996, pp. 232.
P. Ovidio Nasón, Amores, Arte de Amar, Sobre la cosmética del rostro femenino, Remedios contra el amor, Editorial Gredos, Madrid, 1995. pp., 526.
Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, Porrúa, México, 2003.
http://enciclopedia.us.es/index.php/Tragicomedia, Visita el día martes 30 de Noviembre de 2004.
Enciclopedia Multimedia Microsoft Encarta 2004.

Historia del Idioma Español

El idioma español se extiende hoy por todo el planeta; es la segunda lengua más importante del mundo y la tercera más hablada, con 400 millones de hablantes nativos.
El castellano, tal como hoy lo conocemos es fruto de un proceso de decantación de más de un milenio, a lo largo del cual las diversas lenguas de los habitantes de la Península Ibérica se fueron modificando por influencia de los invasores romanos, godos y árabes. Hacia el final del siglo XV, con la unión de los reinos de Castilla y Aragón, que extendieron su dominio sobre la mayor parte de la península, la lengua de Castilla -el castellano- se fue imponiendo sobre otros idiomas y dialectos y cruzó el Atlántico a lomos de los descubridores, conquistadores y misioneros.

El profesor mexicano Sergio Zamora describe los orígenes y la evolución de nuestro idioma a lo largo de los siglos en artículos publicados en su web Lengua Española.

Presentamos también un artículo del profesor Jorge Echeverri González, ya publicado en Mundo Latino sobre las Glosas Emilianenses, un manuscrito medieval hallado en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, el primer documento que se conoce en lengua española, que data del año 964. Hace pues 1035 años que se escribió el primer texto conocido en nuestro idioma, en realidad, apuntes o glosas sobre un texto religioso en latín.

Ricardo Soca
Editor




EL SI DE LAS NIÑAS

En una posada de Alcalá de henares, están el viejo don Diego y doña Irene, de regreso a Guadalajara, a donde han ido a buscara doña Francisca, la cual se esta educando ahí en un convento, y a sido pedida en matrimonio por don Diego.

Al comenzar la acción, don Diego habla con su criado Simón, y deja traslucir que va a haber boda pronto, que será el, quien se casa con una jovencita de dieciséis años.
Llegan doña Irene y su hija y se entrevistan con don Diego. Doña Irene amonesta a su hija por la frialdad que manifiesta a don Diego, cuyo elogio le hace una vez más.

Doña Irene comunica a don Diego sobre sus barullos de que Francisca quiere ser monja, y el piensa que ello puede deberse al deseo de evitar aquel matrimonio por que no le complace.
Pregunta a la muchacha, y la madre interviene para apartar tales sospechas, pero el caballero la hace callar, Paquita (Francisca) esta atormentada.

Francisca, por obediencia a su madre no recoge esta generosa invitación a la sinceridad, no dice que si, tampoco niega, doña Irene contesta por ella.
Don Félix va en búsqueda de Paquita, se entrevista con ella y le promete que no permitirá la mentada boda.

Carlos viene dispuesto a impedir la boda, pero este se da con la sorpresa de que don Diego es su tío. A raíz de esto, Carlos indica su retorno al regimiento, Paquita se queda desconsolada al saber de que su amado se ha ido sin anunciarle siquiera la marcha.

De madrugada, don Carlos le sigue en Alcalá, da una serenata a Paquita y le arroga un mensaje escrito, el cual será recogido por don Diego. Este fielmente comprueba el amor de Paquita y su sobrino, y opta racionalmente por ceder su lugar a Carlos. La obra concluye con la bendición de don Diego para la unión de los jóvenes amantes.

Siglo de las luces o Ilustración (siglo XVIII)



I.- Aspectos teórico–filosóficos (Siglo XVIII o siglo de las luces)
Sobre las suposiciones y creencias básicas comunes a filósofos pensadores de este periodo, quizá lo más importante fue una fe constante en el poder de la razón humana.
La época recibió el impacto intelectual causado por la exposición de la teoría de la gravitación universal de Isaac Newton. Si la humanidad podía resolver las leyes del Universo, las propias leyes de Dios, el camino estaba abierto para descubrir también las leyes que subyacen al conjunto de la naturaleza y la sociedad.
Mapa conceptual sobre la Ilustración
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Fuente Internet:

Se llegó a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, un progreso ilimitado sería posible —progreso en conocimientos, en logros técnicos y sus consecuencias también en valores morales—.
De acuerdo con la filosofía de Locke, los autores del siglo XVIII creían que el conocimiento no es innato, sino que procede sólo de la experiencia y la observación guiadas por la razón. A través de una educación apropiada, la humanidad podía ser modificada, cambiada su naturaleza para mejorar.
Se otorgó un gran valor al descubrimiento de la verdad a través de la observación de la naturaleza, más que mediante el estudio de las fuentes autorizadas, como Aristóteles y la Biblia. Aunque veían a la Iglesia —especialmente la Iglesia católica— como la principal fuerza que había esclavizado la inteligencia humana en el pasado, la mayoría de los pensadores de la Ilustración no renunció del todo a la religión. Optaron más por una forma de deísmo, aceptando la existencia de Dios y de la otra vida, pero rechazando las complejidades de la teología cristiana.
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Observatorio en Madrid, de mediados del siglo XVIII
Creían que las aspiraciones humanas no deberían centrarse en la próxima vida, sino más bien en los medios para mejorar las condiciones de la existencia terrena. La felicidad mundana, por lo tanto, fue antepuesta a la salvación religiosa. Nada se atacó con más intensidad y energía que la doctrina de la Iglesia, con toda su historia, riqueza, poder político y supresión del libre ejercicio de la razón.
Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método de pensamiento.
De acuerdo con el filósofo Immanuel Kant, el lema de la época debía ser “atreverse a conocer”. Surgió un deseo de reexaminar y cuestionar las ideas y los valores recibidos, de explorar nuevas ideas en direcciones muy diferentes; de ahí las inconsistencias y contradicciones que a menudo aparecen en los escritos de los pensadores del siglo XVIII.
Muchos defensores de la Ilustración no fueron filósofos según la acepción convencional y aceptada de la palabra; fueron vulgarizadores comprometidos en un esfuerzo por ganar adeptos. Les gustaba referirse a sí mismos como el “partido de la humanidad”, y en un intento de orientar la opinión pública a su favor, imprimieron panfletos, folletos anónimos y crearon gran número de periódicos y diarios.
 En España, "las luces" penetraron a comienzos del siglo XVIII gracias a la obra, prácticamente aislada y solitaria, pero de gran enjundia del fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo, el pensador crítico y divulgador más conocido durante los reinados de los primeros reyes Borbones. Escribió Teatro crítico universal (1739), en nueve tomos y Cartas eruditas (1750), en cinco volúmenes más, en los que trató de recoger todo el conocimiento teórico y práctico de la época.
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Kant
Francia conoció, más que ningún otro país, un desarrollo sobresaliente de estas ideas y el mayor número de propagandistas de las mismas. Fue allí donde el filósofo, político y jurista Charles-Louis de Secondat, barón de Montesquieu, uno de los primeros representantes del movimiento, empezó a publicar varias obras satíricas contra las instituciones existentes, así como su monumental estudio de las instituciones políticas, El espíritu de las leyes (1748).
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.
Sin duda, el más influyente y representativo de los escritores franceses fue Voltaire. Inició su carrera como dramaturgo y poeta, pero es más conocido por sus prolíficos panfletos, ensayos, sátiras y novelas cortas, en los que popularizó la ciencia y la filosofía de su época, y por su voluminosa correspondencia con escritores y monarcas de toda Europa.
Gozaron de prestigio las obras de Jean Jacques Rousseau, cuyo Contrato social (1762), el Emilio, o la educación (1762) y Confesiones (1782) tendrían una profunda influencia en posteriores teorías políticas y educativas y sirvieron como impulso literario al romanticismo del siglo XIX. La Ilustración fue también un movimiento cosmopolita y antinacionalista con numerosos representantes en otros países.
Kant en Alemania, David Hume en Escocia, Cesare Beccaria en Italia y Benjamín Franklin y Thomas Jefferson en las colonias británicas mantuvieron un estrecho contacto con los ilustrados franceses, pero fueron importantes exponentes del movimiento. La Ilustración penetró tanto en España como en los dominios españoles de América.
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Émile de Châtelet: una gran matemática en el siglo de las luces
Durante el reinado de Carlos III, el “rey ilustrado” por excelencia, las obras de los escritores franceses se leían en español, generalmente en traducciones más o menos retocadas, pero también directamente en francés.
Fueron muchos los españoles e hispanoamericanos que viajaban a Francia por motivos de estudio e instrucción, en las artes y las ciencias y los dirigentes políticos de la época, conde de Aranda, conde de Campomanes, conde de Floridablanca, duque de Almodóvar, promovieron y frecuentaron el trato con los pensadores y filósofos de las nuevas ideas. Las vías de expresión fueron los periódicos, las universidades y las florecientes Sociedades de Amigos del País.
Durante la primera mitad del siglo XVIII, los líderes de la Ilustración libraron una ardua lucha contra fuerzas considerables. Muchos fueron encarcelados por sus escritos, y la mayoría sufrió persecución y penas por parte de la censura gubernamental, así como descalificaciones y condenas de la Iglesia.
En muchos aspectos, sin embargo, las últimas décadas del siglo marcaron un triunfo del movimiento en Europa y en toda América. Hacia 1770, la segunda generación de ilustrados recibió pensiones del gobierno y asumió la dirección de academias intelectuales establecidas. El enorme incremento en la publicación de periódicos y libros aseguró una amplia difusión de sus ideas.
Los experimentos científicos y los escritos filosóficos llegaron a estar de moda en amplios círculos de la sociedad, incluidos los miembros de la nobleza y del clero. Algunos monarcas europeos adoptaron también ideas o al menos el vocabulario de la Ilustración.
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Benito Jerónimo Feijoo
Voltaire y otros ilustrados quienes gustaban del concepto del rey-filósofo, difundiendo sus creencias gracias a sus relaciones con la aristocracia, acogieron complacientes la aparición del llamado despotismo ilustrado, del que Federico II de Prusia, Catalina la Grande de Rusia, José II de Austria y Carlos III de España fueron los ejemplos más célebres. Desde una visión retrospectiva, sin embargo, la mayoría de estos monarcas aparece manipulando el movimiento, en gran parte con propósitos propagandísticos y fueron, con mucho, más despóticos que ilustrados.
A finales del siglo XVIII surgieron algunos cambios en el pensamiento de la Ilustración. Bajo la influencia de Rousseau, el sentimiento y la emoción llegaron a ser tan respetables como la razón. En la década de 1770 los escritores ensancharon su campo de crítica para englobar materias políticas y económicas. De mayor importancia en este aspecto fue la experiencia de la guerra de la Independencia estadounidense (en las colonias británicas).
A los ojos de los europeos, la Declaración de Independencia y la guerra revolucionaria anunciaron que, por primera vez, algunas personas iban más allá de la mera discusión de ideas ilustradas y las estaban aplicando. Es probable que la guerra alentara los ataques y críticas contra los regímenes europeos existentes.
Suele decirse que el Siglo de las Luces concluyó con la Revolución Francesa de 1789, pero no son pocos los que contemplan e interpretan la inquietud política y social de este periodo como causa desencadenante de la Revolución. Al incorporar muchas de las ideas de los ilustrados, la Revolución, en sus etapas más difíciles, entre 1792 y 1794, sirvió para desacreditar estas ideas a los ojos de muchos europeos contemporáneos.
El enorme impacto que la Revolución Francesa causó en España, tras la muerte de Luis XVI, así como en los dominios españoles de América, provocó una violenta persecución de las personas más representativas de las nuevas ideas. Se estableció una censura total y se cerraron las fronteras, prohibiéndose el paso de todo tipo de libros y folletos, o su embarque hacia América.
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Voltaire
Aunque se produjo un repunte de interés modernizado y progresista bajo el gobierno de Manuel Godoy con la ayuda de Jovellanos, el miedo a la contaminación revolucionaria favoreció la represión más absoluta, tanto en la metrópoli como en los dominios de la América española. La existencia de numerosas Sociedades de Amigos del País en los virreinatos favoreció la implantación y extensión de la Ilustración en América Latina.
De lo que no cabe duda es que la Ilustración dejó una herencia perdurable en los siglos XIX y XX. Marcó un paso clave en el declinar de la Iglesia y en el crecimiento del secularismo actual. Sirvió como modelo para el liberalismo político y económico y para la reforma humanitaria a través del mundo occidental del siglo XIX. Fue el momento decisivo para la creencia en la posibilidad y la necesidad de progreso que pervivió, de una forma moderada, en el siglo XX.
Las características de la Ilustración pueden resumirse en las siguientes: 
1.- Racionalismo
2.- Búsqueda de la felicidad
3.- Creencia en la bondad natural del hombre
4.- El  Optimismo
5.- El  Laicismo
El ideal dela Ilustración fue la naturaleza a través de la razón. En realidad no es más que el espíritu del Renacimiento llevado hasta sus últimas consecuencias, en manifiesta oposición con lo sobrenatural y lo tradicional.. El Ilustrado llegaba al amor al prójimo partiendo de la razón y no de la  Revelación.
La razón también podía llevarle a Dios creador del orden universal o bien en no creer en principio Supremo alguno. Por ello, la mayoría de los ilustrados eran deístas, aunque o sencillamente ateos. 
La Ilustración tomó el nombre de Enciclopedia en Francia y en los países latinos, y el de Aufklärung en las naciones germánicas.
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Carlos III, niño, obra de Jean Ranc, 1724
1.- El racionalismo 
Sin duda, el vocablo más utilizado en  el siglo XVIII en literatura, filosofía y ciencia, es el de “racional”. Los intelectuales de éste siglo dieron a su época en nombre de “siglo de las luces”, refiriéndose a las luces de la lógica, de la inteligencia, que debía iluminarlo todo.
Se da enorme importancia a la razón: el hombre puede comprenderlo todo a través de su inteligencia; sólo es real lo que puede ser entendido por la razón. Aquello que no sea racional debe ser rechazado como falso e inútil.
Este racionalismo llevó a la lucha contra las supersticiones, por eso en este siglo termina la denominada “caza y quema de brujas”.
En el campo de la religión, la postura racionalista hizo que apareciese el deísmo: la mayor parte de los ilustrados son deistas, que afirman la existencia de un Dios creador y justo, pero consideran que el hombre no puede entrar en contacto con la divinidad, y por tanto no sabe nada de ella.
De acuerdo con esto, los deistas rechazan las religiones  reveladas, pero al mismo tiempo practican la tolerancia religiosa, pues si todas las religiones valen lo mismo, todas deben ser  permitidas.